Mostrando entradas con la etiqueta Publicaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Publicaciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2009

EL NOVIAZGO, TIEMPO DE GRACIA.


I. DEFINICIÓN DE NOVIAZGO
1. El noviazgo no es el simple enamoramiento, que se consuma en tiempos precisos y es fruto de determinadas funciones emotivas y psíquicas de la persona.

2. En los planes de Dios, el noviazgo es una etapa hacia la santidad, un tiempo de gracia caracterizado por el amor recíproco, la escucha de la Palabra de Dios, la oración, la vida sacramental a fin de que Dios vaya revelándoles el camino exacto que tienen que seguir para realizar su vocación bautismal.
3. El noviazgo es un tiempo prolongado de confianza recíproca, en el que ambos se comprometen, con el fin de aprender a conocerse y aceptarse en vista de un matrimonio en fidelidad y comunión de vida duradera.
4. El noviazgo es también el lugar de la promesa, en el que un hombre y una mujer se ponen frente a frente, se exponen, con el fin de disminuir las distancias que todavía existen entre ellos, para que en el futuro puedan vivir juntos intensamente.

5. El noviazgo es un espacio para la confianza, porque esta ex-posición recíproca requiere un arriesgado adelantarse de uno antes que el otro en el darse a conocer, en presentarse, en revelarse secretas intenciones, en manifestarse gustos y aspiraciones, sometiéndose con discreción y verdad a la prueba del tiempo.

II. CARACTERÍSTICAS DEL NOVIAZGO

1. El diálogo sincero: el noviazgo es tiempo para hablarse. Este diálogo no significa sólo conversar, sino transmitir un mensaje al otro, que debe estar en actitud de escucha. Diálogo para cotejar ideales, problemas, intereses y proyectos futuros. Cada uno está obligado a mostrar el propio yo con sus virtudes y defectos; por tanto, debe ser un diálogo sincero y auténtico, sin esconder nada; la sinceridad es el terreno más seguro sobre el que los novios pueden afrontar legítimamente una reflexión sobre el amor y el matrimonio. La puesta en común de las intenciones constituye el primer patrimonio compartido, se presenta como la primera casa habitable y el lugar de la primera y sólida protección para los dos.Durante el noviazgo no debería haber secretos o argumentos prohibidos. Esta comunicación alimenta el vínculo entre los novios y facilita la maduración de la pareja misma. La falta de comunicación, en cambio, puede originar varios elementos negativos: carencias en la comprensión y en el entender al otro, en la confianza recíproca, en el entendimiento, en el mutuo escucharse, decepciones y malentendidos después de casarse. La comunicación no consiste en charlar, sino que comprende el intercambio sincero de experiencias de vida, gestos, silencios, promesas y sueños. Comunicación como posibilidad de aclarar las propias divergencias. Gracias a esta comunicación se logra superar el yo y el tú para participar del nosotros. Gracias al diálogo se debe llegar a un acuerdo sobre los argumentos personales (familia, trabajo, fe, salud, dinero, política). Gracias al diálogo, se supera la conflictividad que puede surgir. Ahora bien, tal comunicación debe ser gradual, es decir, puede ser contraproducente decirse todo de golpe; antes, hay que crear atmósfera de confianza, estima y afecto profundo y limpio, que ayude a aceptar incluso los aspectos más oscuros y problemáticos del otro.

2. Fidelidad a un compromiso definitivo: durante el noviazgo hay que educarse y prepararse para el compromiso definitivo con el matrimonio. El amor está ligado en forma indisoluble a la libertad, sigue sus vicisitudes, avances y retrocesos. No hay amor verdadero sin una libre decisión de amar. Por tanto, hablar sobre fidelidad es hablar sobre la libertad: puede elegir para "siempre" sólo quien es verdaderamente libre. La libertad no es un objeto que se recibe en herencia, sino una conquista progresiva, una maduración que no conoce pausas en ningún momento y que, a diferencia de la inconstancia y del capricho, crece realizando elecciones definitivas. Para que dos novios se adentren por el camino de la fidelidad tienen que vivir en la órbita del "nosotros", no en una relación de yuxtaposición (tú-yo). El nosotros crea una comunión, un darse recíproco, un comprenderse mutuamente, un saber reconstruir la relación, herida por un litigio o un mal entendido. Quien no sabe reconstruir no da garantías de fidelidad. La reconstrucción muchas veces toma la forma de perdón, esto es, de aceptación pronta y sin reservas. La opción por la fidelidad tiene su fundamento y su inquebrantable confianza en la fidelidad misma de Dios, que promete al hombre y a la mujer que se aman estar presente en la historia de su amor. La apuesta por la fidelidad conmueve y exalta el amor, abriéndole espacios nuevos en los cuales, con la ayuda de la gracia, el hombre puede avanzar a ir gustando la belleza del matrimonio.

3. Corrección amorosa: la corrección madura y amorosa nace del deseo de un amor mayor que una simple y pasiva aceptación del otro. La fidelidad, anteriormente explicada, es también disciplina y corrección. Pero un amor disciplinado no es un amor debilitado; al contrario, es un amor grande que no se resigna frente a los propios límites y a los del otro. Los conflictos y las correcciones mutuas, al ser iluminadas por el amor, se desarman por sí solos cuando no son reales; y en cambio se convierten en ocasión de crecimiento cuando se inspiran en motivos válidos.

4. Dejar un lugar para Dios: para dos novios cristianos, amar significa reservar un lugar para Dios en su amor. Un lugar reconocido intensamente como centro de agradecimiento expreso. Dios como el guardián de la fidelidad que ahora comienza. Cada uno de los novios ama la fe del otro, sabe que es una riqueza incalculable, sabe que es un apoyo, sabe que es una condición para que el amor crezca hasta el sacrificio de sí mismos. Dos novios cristianos aprenden a rezar juntos.


III. PELIGROS EN EL NOVIAZGO


1. Dejarse llevar de los sentimientos, sin ahondar en la esencia del amor que es respeto, comprensión, autonomía.

2. Reducir el noviazgo al sexo: jugar al sexo. Esto es un grandísimo problema que impide la maduración del noviazgo.

3. Convertir la convivencia en cosas superficiales sin nada de profundidad.


IV. MEDIOS PARA VIVIR EL NOVIAZGO

1. Oración

2. Sacramentos

3. Tener un guía espiritual para ir dando pasos según Dios


V. FRUTOS DE NOVIAZGO


Como es la primavera del amor, no podemos esperar los frutos sazonados y maduros, propios del matrimonio. No obstante, podemos enumerar unos frutos que saltan a la vista:

1. El primer fruto es el encuentro con otra persona, no con un objeto. Con otra persona que quiere construir su vida al lado tuyo, junto a ti, contigo. Con una persona digna de ser amada en sí misma y por sí misma. Con una persona que quiere unir el proyecto de su vida con el tuyo. Qué serio por tanto es el noviazgo, como para jugar a ser novios!
2. Inicio de un diálogo sereno, constructivo y fecundo, que les lleva a comprometer sus vidas en una empresa importantísima en sus vidas.
3. Inicio de una fogata que se expandirá y dará calor y luz a su alrededor, si cuidan para que nada ni nadie la apague.
4. Inicio de un compartir alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, esperanzas y proyectos, tiempo y gustos, paciencia y comprensión, alma y afectos.


Bibliografía: 1. IZQUIERDO Ciriaco, Educación para el amor, curso prematrimonial, ed. PS 1979.
2. CARBONNEAU P.E., Amor y libertad, ensayo de moral conyugal, ed. Herder, 1992 (6ª).
3. TROSSERO René J, El camino del noviazgo, una propuesta actual con los valores de siempre, ed. BONUM 1990 (2ª).
4. FERNÁNDEZ Javier, Somos novios, Pastoral prematrimonial, ed. Claretiana 1991.
5. ACCIÓN CATÓLICA DE MILÁN, Noviazgo, tiempo de gracia. Un itinerario educativo, ed. Paulinas, 1994
Autor: Padre Antonio Rivero L.C.

martes, 12 de mayo de 2009

EL PAPA EXORTA A LOS JÓVENES CATÓLICOS A LLEVAR AL MUNDO DIGITAL EL TESTIMONIO DE SU FE

Las nuevas tecnologías digitales están provocando hondas transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas. Estos cambios resaltan más aún entre los jóvenes que han crecido en estrecho contacto con estas nuevas técnicas de comunicación… dice nuestra Santidad el Papa Benedicto XVI, en su mesaje incial para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se realizará este 24 de mayo, a nivel mundial, bajo el tema “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y de amistad”.
El Papa menciona que “Estas tecnologías son un verdadero don para la humanidad y por ello debemos hacer que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los más necesitados y vulnerables”. La multiplicidad de nuevas formas mediante las cuales es posible enviar palabras e imágenes, incluso a quienes están lejos de nosotros, mediante el celular o la computadora, ha sido acogida por los jóvenes. Ellos usan estos instrumentos “para estar en contacto con sus amigos, para encontrar nuevas amistades, para crear comunidades y redes, para buscar información y noticias, para compartir sus ideas y opiniones”. Son muchos los beneficios que se derivan de esta nueva cultura de la comunicación tanto para las familias, los estudiantes e investigadores, como para el progreso social, afirma el Papa en su mensaje.
La popularidad y la rápida difusión de las nuevas tecnologías “responde al deseo fundamental de las personas de entrar en relación unas con otras”, destaca el Pontífice recordando que “este anhelo de comunicación y amistad tiene su raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente sólo como una respuesta a las innovaciones tecnológicas. A la luz del mensaje bíblico, ha de entenderse como reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia… En realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador. Naturalmente, no hablo de relaciones pasajeras y superficiales; hablo del verdadero amor, que es el centro de la enseñanza moral de Jesús”.

lunes, 11 de mayo de 2009

AMOR Y SEXO


“La sexualidad y el amor son dos fenómenos que van juntos, pero que no deben confundirse. La sexualidad es posible sin el amor, y éste puede desarrollarse sin la sexualidad”. Lo dice una bien pensada página de Peter Lauster.

Como sospecho que a usted también le interesa el tema, sigo transcribiendo lo que dice:“El que sólo desarrolla su sexualidad sin desarrollar al mismo tiempo su capacidad de amar, nunca podrá encontrar una satisfacción total, y siempre le quedarán residuos de frustración.La capacidad de amar debería estar desarrollada antes de que llegue la madurez sexual, y no debería perderse más. Una vez conseguida, la sexualidad sin el amor es una simple satisfacción del instinto, porque falta la felicidad interior.Primero es el amor y, a través de él, la sexualidad va más allá del simple instinto, para terminar convirtiéndose en algo lleno de sentido y espiritualmente satisfactorio. Por el contrario, si primero aparece el afán sexual, sin acudir al amor, todo queda en una vivencia sin brillo ni alegría, sin ningún sentimiento de felicidad.Sin el amor no puede solucionarse ningún problema sexual. Sólo el amor crea las premisas necesarias para que la sexualidad gane en belleza, claridad y alegría interior.En las relaciones en las que existe el amor, la estimulación sexual no juega ningún papel dominante, porque la sexualidad salta de manera automática sin que tenga que intervenir la razón con sus programas prefabricados. Partiendo del amor y sólo del amor es como se conoce la técnica sexual más apropiada para cada situación.El amor es creativo y encuentra en cada momento lo más acertado al caso. Existiendo amor, la sexualidad viene por si sola y es bonita. Si sólo existe la sexualidad sin el amor faltará también todo tipo de relación con la belleza, la alegría, la felicidad profunda, la. seguridad, el sentimiento de satisfacción y la belleza de la vida: faltará el sentido de las cosas”. Por supuesto, para nosotros los cristianos, todo esto tiene sentido pleno en el marco de la relación matrimonial. No estamos estimulando aquí las relaciones “pre”... ni nada que se les parezca
Autor: Padre José Ceschi.