sábado, 18 de julio de 2009

APERTURA DE INTERCESION REGION NEA POR EL ECCLAJU Y ACAMPADA DE JOVENES


Este 23 de julio en Resistencia Chaco se realizara la apertura del mes de interseción correspondiente a la Región NEA pidiendo al Padre por la realización de los dos grandes eventos que este año convocara a los Jovenes de RCC, no solo del pais sino de toda América, el ECCLAJU y la Acamapada Nacional de los Jovenes de la RCC. El Encuentro Carismatico Católico Latinoamericano Juvenil tiene como lema ¨El kerigma es misión¨ Mt. 28, 19. En cuanto al evento nacional lleva como lema ¨Se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habian oido y visto¨ Lc. 2, 20.

El mes de intercesión correspondiente a la Región NEA comprende desde el 25 de julio al 25 de agosto, sin embargo en la Arquidiocesis de Resistencia la apertura de este mes de oración se realizará antes debido a que otros eventos de la RCC se superponen con la fecha establecida.

La gran cita es en la capilla San Cayetano ubicada en 25 de Mayo y Calle 1 de la ciudad de Resistencia, comenzará a las 19 horas con la Santa Misa, seguido a esta comenzará la Animación Musical, para luego realizar la Oración de Intercesión con es Santísimo expuesto.

La invitación es especialmente para los Jovenes de los Grupos de Oración, aunque se encuentra abierta a todas las personas que quieran asistir de este gran acontecimiento.

martes, 14 de julio de 2009


Amenaza a las ciudades infieles Mateo 11, 20-24. Tiempo Ordinario. Dale gracias a Dios y corresponde de algún modo, en la medida de todo lo que te ha dado. Mateo 11, 20-24


En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al Abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.


Reflexión


Dicen que una de las virtudes más raras de nuestros días es el agradecimiento. La persona agradecida valora lo que otros hacen por ella y quiere reconocerlo de alguna manera. Tiene la valentía de declarar que no todo lo puede, sino que necesita la ayuda de los demás.


En este pasaje, Jesús se lamenta por la actitud de aquellas ciudades a las que Él había tratado con más cariño, regalándoles milagros y prodigios. ¿Por qué, en lugar de convertirse y volver su mirada agradecida a Dios, seguían como si nada hubiera sucedido? ¿Por qué les cuesta tanto a los hijos valorar el sacrificio diario de sus padres? ¿Por qué nos resulta tan fácil recriminar y exigir nuestros derechos y somos tan perezosos a la hora de dar las gracias?


Mira ahora cuánto has recibido de Dios: tu vida, tus familiares y amigos, tus cualidades físicas, intelectuales, morales,... tus bienes materiales. ¿Ya le has dado gracias por todo eso?


Cristo advierte a los que han recibido muchos dones, que deben corresponder de algún modo, en la medida que Dios les ha dado. El que tiene mucho, debe dar mucho.


sábado, 13 de junio de 2009

Secuencia


Alaba, alma mía, a tu Salvador; alaba a tu guía y Pastor con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestros loores es hoy el Pan vivo y que da Vida.

El cual no dudamos fue dado en la mesa de la Sagrada Cena a los doce Apóstoles.

Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.

Porque celebramos solemnemente el día en que este divino Banquete fue instituído.

En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua nueva de la Nueva Ley pone fin a la Pascua antigua.

Instruídos, con sus santos mandatos, consagramos el pan y el vino, que se convierten en Hostia de salvación.

Es dogma para los cristianos, que el pan se convierte en carne, y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves, una fe viva lo atestigua, fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especies, que son accidente y no sustancia, están ocultos los dones más preciados.

Su Carne es alimento y Su Sangre bebida; mas todo entero está bajo cada especie.

Se recibe íntegro, sin que se le quebrante ni divida; recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil; y aquél le toma tanto como éstos, pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo los buenos y los malos; pero con desigual resultado, pues sirve a unos de vida y a otros de condenación y muerte.

Es muerte para los malos, y vida para los buenos; mira cómo un mismo alimento produce efectos tan diversos.

Cuando se divide el Sacramento, no vaciles, sino recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte como antes en el todo.

Ninguna partición hay en la sustancia, tan sólo hay partición de los accidentes, sin que se disminuya ni el estado, ni la estatura del que está representado.

He aquí el Pan de los Ángeles, hecho alimento de viandantes; es verdaderamente el Pan de los hijos, que no debe ser echado a los perros.

Estuvo ya representado por las figuras de la antigua Ley, en la inmolación de Isaac, en el sacrificio del Cordero


Pascual, y en el Maná dado a nuestros padres.

Buen Pastor, Pan verdadero, ¡oh Jesús! apiádate de nosotros. Apaciéntanos y protégenos; haz que veamos los bienes en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo los sabes y puedes, que nos apacientas aquí cuando somos aún mortales, haznos allí tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos del Cielo. Amén. Aleluya.

FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


El jueves (o domingo) siguiente al domingo de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la solemnidad del santísimo cuerpo y sangre de Cristo. Ese es su título completo, aunque solemos referirnos a ella utilizando su anterior nombre latino, "Corpus Christi". Es interesante saber que su título más antiguo fue Festum Eucharistiae.
Al celebrarlo en jueves, recordamos el jueves santo, día de la institución de la eucaristía. Ambos días tienen un objetivo similar, pero no son un simple duplicado. El Corpus Christi nos proporciona una segunda oportunidad para ponderar el misterio de la eucaristía y considerar sus varios aspectos. Nos invita a manifestar nuestra fe y devoción a este sacramento, que es el "sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera.1
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Historia de la fiesta. Desde los albores del siglo,XII, la fe y la devoción eucarística se inclinaron notablemente hacia la doctrina de la presencia real de Cristo en la eucaristía. Esto se debió, en parte, a una reacción contra las herejías que prevalecían entonces; como la de Berengario, que minimizaba e incluso llegaba a negar tal doctrina. La práctica eucarística de aquel tiempo se caracterizaba por un fuerte deseo por parte de los fieles de ver la hostia y el cáliz en la misa. Esto iba acompañado por una sensación de temor reverencial ante la presencia real y una profunda conciencia de indignidad personal. Ver la hostia, venerar las sagradas especies, constituía una forma de comunión espiritual. La comunión sacramental, que es la mejor forma de participación en la misa, se hizo poco frecuente.
Ese era el clima religioso, un clima de lo más favorable para introducir una nueva fiesta en honor de la eucaristía, considerada especialmente bajo el aspecto de presencia real. La iniciativa no llegó "de arriba", de la jerarquía, sino "de abajo", de un movimiento del Espíritu en la Iglesia. Una monja desconocida, de vida estrictamente claustral, sería la primera en promover la institución de una nueva fiesta eucarística. Era Juliana de Mont Cornillon, de la diócesis de Lieja, en lo que hoy es Bélgica.
En 1208, Juliana tuvo su primera visión. Observó la luna llena, en la cual veía una mancha oscura. Recibió entonces la revelación, por parte de Cristo, de que aquella mancha significaba la ausencia en el calendario de una fiesta especial en honor a la eucaristía. Recibió, además, el encargo de promover esa fiesta. Pasaron varios años antes de que la vidente pudiera encontrar a alguien dispuesto a escuchar su propuesta favorablemente. En 1240, Roberto, obispo de Lieja, promulgó un decreto estableciendo la fiesta en su diócesis, para que se celebrara el segundo domingo después de pentecostés. En 1251 el legado papal cardenal Hugues de Saint-Cher inauguró la fiesta en Lieja. En adelante se celebraría el jueves después de la octava de pentecostés.
En 1264, el papa Urbano IV extendió la celebración a toda la Iglesia. Sin embargo, el decreto papal permaneció durante cincuenta años como letra muerta. Sólo cuando el papa Clemente V confirmó el decreto de su predecesor y Juan XXII lo publicó en 1317, la nueva fiesta encontró un lugar seguro en el calendario. No tardó en llegar a ser una de las fiestas más populares en el año litúrgico de la Iglesia.
Al principio no se hacía procesión. La primera noticia que se tiene de esta práctica se remonta al año 1279, en Colonia. Pronto siguieron su ejemplo otras iglesias. La hostia consagrada se llevaba procesionalmente por las calles y los campos, tributando así público homenaje a Cristo presente en el sacramento. Para exhibir la hostia se usaban entonces los relicarios. Más tarde comenzó a elaborarse lo que hoy conocemos con el nombre de custodias.
La procesión. Según el Ritual de la sagrada comunión y del culto a la eucaristía fuera de la misa, "el pueblo cristiano da testimonio de fe y piedad religiosa ante el Santísimo Sacramento con las procesiones en que se lleva la eucaristía por las calles con solemnidad y con cantos" (101).
Desde luego, la procesión es opcional. El tráfico y abarrotamiento de nuestras ciudades y otros muchos núcleos urbanos importantes presentan algunas dificultades. Para asegurar una procesión más ordenada y digna, los pastores pueden transferirla al domingo siguiente y a una hora más tranquila por la tarde. Donde la procesión no es viable, se pueden considerar otros modos para tributar honor públicamente en este día a la presencia eucarística de Cristo. Una prolongada exposición del Santísimo en la iglesia podría, en tal caso, sustituir a la procesión.
Pero donde no hay inconvenientes para que se lleve a cabo con dignidad y reverencia, conviene hacerla. Es la procesión un hermoso acto público de homenaje a Cristo presente en la eucaristía y de acción de gracias a Dios por tan inmenso don. Constituye, además, una viva manifestación de la iglesia local.
Es importante enfatizar la íntima conexión que existe entre la misa y la procesión. El mencionado ritual, en el número 103, afirma: "Conviene que la procesión con el Santísimo Sacramento se celebre a continuación de la misa en la que se consagre la hostia que se ha de trasladar en procesión". No se trata de una mera rúbrica, sino de manifestar que la procesión es una prolongación de la misa y, por consiguiente, no debe considerarse separada. Viene a ser una acción de gracias más amplia. Toda devoción eucarística debe partir de la misa y conducir de nuevo a ella. Nos lo recuerda la instrucción de mayo de 1967 Adoración del misterio eucarístico, n 3 E: "La celebración de la eucaristía en el sacrificio de la misa es verdaderamente el origen y el fin de la adoración que se tributa a la eucaristía fuera de la misa".
La hostia que se lleva en procesión es el pan vivo y dador de vida. Con razón recibe culto público, y su finalidad principal es ser recibida como alimento espiritual para unirnos con Cristo y asociarnos a su sacrificio. La hostia llevada en triunfo con luces e incienso está destinada a ser consumida por uno de los fieles, tal vez por un niño...
Durante la procesión se pueden hacer estaciones o paradas donde se da la bendición eucarística. "Los cantos y oraciones que se tengan se ordenen a que todos manifiesten su fe en Cristo y se entreguen solamente al Señor" (104). "Al final se da la bendición con el santísimo Sacramento en la iglesia en que acaba la procesión, o en otro lugar oportuno; y se reserva el santísimo Sacramento" (108).
VINCENT RYANPASCUA. FIESTAS DEL SEÑOREdiciones Paulinas. Madrid 1985, pág. 106-117
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Constitución sobre liturgia, n 47, citando a san Agustín


domingo, 7 de junio de 2009

La Santísima Trinidad


La Iglesia dedica el día de la Santísima Trinidad, el siguiente domingo después de Pentecostés. Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.El misterio de la Santísima Trinidad -Un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés, comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Los católicos creemos que la Trinidad es Una. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres Personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres Personas es enteramente Dios.Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo-por quien son todas las cosas- es enviado por Dios Padre, es nuestro Salvador. Dios Espíritu Santo-en quien son todas las cosas- es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro Santificador.Lo anterior lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en PentecostésEn la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a alcanzar la vida eterna.Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo.Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distintoTambién, vemos a la Santísima Trinidad simbolizada como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son "vela", pero son distintos entre sí. Así mismo vemos a la Santísima Trinidad en forma de trébol. ada una de las hojas es "trébol" pero son distintas entre sí.


En el evangelio Jesús nos revela el misterio más grande que existe, es un dogma de fe, es decir, una verdad que debemos creer, si nos llamamos cristianos. Cada vez que rezamos el Credo, decimos creer en un solo y único Dios, que es Padre Creador, que es Hijo Redentor y que es Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida y Santificador. El misterio de la Santísima Trinidad, es uno de los "misterios escondidos en Dios, -que como dice el Concilio Vaticano II-, si no son revelados, no pueden ser conocidos" Y, aun después de la Revelación, es el misterio más profundo de la fe, que el entendimiento por sí solo no puede comprender ni penetrar. En cambio, el mismo entendimiento, iluminado por la fe, puede en cierto modo, aferrar y explicar el significado del dogma, para acercar al hombre al misterio de la vida íntima del Dios Uno y Trino. Toda la Sagrada Escritura revela esta verdad: "Dios es Amor en la vida interior de una única Divinidad, como una inefable comunión de personas". Son Tres Personas distintas en un sólo Dios, como aprendimos en el catecismo.
El misterio de la Santísima Trinidad es la revelación más grande hecha por Jesucristo. Los judíos adoran la unicidad de Dios y desconocen la pluralidad de personas en la unicidad de la sustancia. Los demás pueblos adoran la multiplicidad de los dioses. El cristianismo es la única religión que ha descubierto, en la revelación de Jesús, que Dios es uno en tres personas. Ante esta revelación divina de su íntima esencia, no nos queda otra cosa que agradecerle esta confianza y adorar a las Tres Personas Divinas.





martes, 26 de mayo de 2009

LA FAMILIA


"Sólo la roca del amor total e irrevocable entre el hombre y la mujer es capaz de fundamentar la construcción de una sociedad que se convierta en una casa para todos los hombres" Benedicto XVI

Desde su pontificado, Juan Pablo II quizó hacer entender al mundo la importancia de las relaciones humanas; en ese aspecto, resaltó el papel de la familia como núcleo social fundamental para la construcción de valores y principios morales; el siguiente texto contiene las reflexiones del Sumo Pontífice en torno a ella:

El Redentor del mundo quiso elegir la familia como lugar donde nacer y crecer, santificando así esta institución fundamental de toda sociedad.

El tiempo que pasó en Nazaret, el más largo de su existencia, se halla envuelto por una gran reserva: los evangelistas nos transmiten pocas noticias. Pero si deseamos comprender más profundamente la vida y la misión de Jesús, debemos acercarnos al misterio de la Sagrada Familia de Nazaret para observar y escuchar. La liturgia de hoy nos ofrece una oportunidad providencial.

La humilde morada de Nazaret es para todo creyente y, especialmente para las familias cristianas, una auténtica escuela del Evangelio. En ella admiramos la realización del proyecto divino de hacer de la familia una comunidad íntima de vida y amor; en ella aprendemos que cada hogar cristiano está llamado a ser una pequeña iglesia doméstica, donde deben resplandecer las virtudes evangélicas. Recogimiento y oración, comprensión y respeto mutuos, disciplina personal y ascesis comunitaria, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad son rasgos típicos que hacen de la familia de Nazaret un modelo para todos nuestros hogares.

2. Quise poner de relieve estos valores en la exhortación apostólica Familiaris consortio, cuyo vigésimo aniversario se celebra precisamente este año. El futuro de la humanidad pasa a través de la familia que, en nuestro tiempo, ha sido marcada, más que cualquier otra institución, por las profundas y rápidas transformaciones de la cultura y la sociedad. Pero la Iglesia jamás ha dejado de "hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad; y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto familiar" (Familiaris consortio, 1). Es consciente de esta responsabilidad suya y también hoy quiere seguir "ofreciendo su servicio a todo hombre preocupado por el destino del matrimonio y de la familia" (ib.).

3. Para cumplir esta urgente misión, la Iglesia cuenta de modo especial con el testimonio y la aportación de las familias cristianas. Más aún, frente a los peligros y a las dificultades que afronta la institución familiar, invita a un suplemento de audacia espiritual y apostólica, convencida de que las familias están llamadas a ser "signo de unidad para el mundo" y a testimoniar "el reino y la paz de Cristo, hacia el cual el mundo entero está en camino" (ib., 48).

Que Jesús, María y José bendigan y protejan a todas las familias del mundo, para que en ellas reinen la serenidad y la alegría, la justicia y la paz que Cristo al nacer trajo como don a la humanidad.
-Juan Pablo II, 30 XII 2002.

Fuente: http://www.corazones.org/familia/a_familia.htm

viernes, 22 de mayo de 2009

NOSOTROS

Para que nos conoscan un poco mas, aqui les dejamos unas fotos nuestras...

jueves, 21 de mayo de 2009

LA SANTA EUCARISTIA


Tomad, esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre... Mc 14,12-16.22-26



Jesús quiso dejar a la Iglesia un Sacramento que perpetuase el sacrificio de su muerte en la cruz. Por esto, antes de comenzar su pasión, reunido con sus apóstoles en la última cena, instituyó el sacramento de la Eucaristía, convirtiendo pan y vino en su mismo cuerpo vivo, y se lo dio a comer; hizo participes de su sacerdocio a los apóstoles y les mandó que hicieran lo mismo en memoria suya (Lc. 22, 14-20)
Así la Santa Misa es la renovación del Sacrificio Reconciliador del Señor Jesús. Además de ser una obligación grave asistir a la Santa Misa los domingos y feriados religiosos de precepto -a menos que se esté impedido por una causa grave-, es también un acto de amor que debe brotar naturalmente de cada cristiano, como respuesta agradecida ante el inmenso don que significa que Dios se haga presente en la Eucaristía

La Eucaristía (La Santa Hostia) es Jesucristo vivo, su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, que se hace presente cuando el sacerdote consagra el pan y vino en la Santa Misa. Estos elementos se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor (Transubstanciación).

Recibir la Eucaristía (Comunión) es recibir a Jesucristo. La Eucaristía, explica el Papa León XIII, contiene "en una variedad de milagros, todas las realidades sobrenaturales" (Encíclica Mirae Caritatis).

Durante siglos algunos han dado mil vueltas a estas palabras. Han querido quitar de ellas todo lo que suena a exigencia. Han tratado de dar otra interpretación diferente de la católica a las palabras de Cristo. Sin embargo, es en la fe de la Iglesia, donde desde hace más de 2.000 años, que Cristo realmente está presente en la Eucaristía. No dijo "Esto parece o simboliza mi cuerpo" sino "Esto es mi cuerpo". Si aceptamos que Cristo realmente está presente en la Eucaristía, entonces es una razón muy fuerte para ir a Misa los domingos y comulgar. Cristo se ha hecho Eucaristía para alimentarnos espiritualmente. En cierto sentido nos hacemos “co-corpóreos" y "co-sanguíneos" con Cristo.

La Eucaristía es la fuente y cumbre de la vida de la Iglesia, y también lo es de nuestra vida en Dios. La Iglesia manda comulgar al menos una vez al año, en estado de gracia(libre de pecado mortal); recomienda vivamente la comunión frecuente y, si es posible, siempre que se asista a la Santa Misa, para que la participación en el sacrificio de Jesús sea completa.

"No es posible recibir la Eucaristía como un alimento privado para después encerrarse en el propio individualismo. (La Eucaristía) nos une al Señor y en ese sentido nos une entre nosotros. Es vinculante, en el sentido de que nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, cuya unidad se constituye en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión". -Cardenal Ratzinger, 22-XII-03

La eucaristía es la última prueba del amor de Dios a los hombres. Amar es dar: Dios nos lo ha dado todo con la CREACIÓN. Amar es comunicarse: Dios se nos ha comunicado con la REVELACIÓN. Amar es hacerse semejante al amado: Dios se ha hecho uno de nosotros en la ENCARNACIÓN. Amar es sacrificarse por el amado: Dios nos ha dado su vida en la REDENCIÓN. Amar es obsequiar al amado: Dios nos da el supremo bien de la SALVACIÓN. Amar es acompañar al amado: Dios se ha quedado, PARA SIEMPRE, a nuestro lado en la EUCARISTÍA.

lunes, 18 de mayo de 2009

EL NOVIAZGO, TIEMPO DE GRACIA.


I. DEFINICIÓN DE NOVIAZGO
1. El noviazgo no es el simple enamoramiento, que se consuma en tiempos precisos y es fruto de determinadas funciones emotivas y psíquicas de la persona.

2. En los planes de Dios, el noviazgo es una etapa hacia la santidad, un tiempo de gracia caracterizado por el amor recíproco, la escucha de la Palabra de Dios, la oración, la vida sacramental a fin de que Dios vaya revelándoles el camino exacto que tienen que seguir para realizar su vocación bautismal.
3. El noviazgo es un tiempo prolongado de confianza recíproca, en el que ambos se comprometen, con el fin de aprender a conocerse y aceptarse en vista de un matrimonio en fidelidad y comunión de vida duradera.
4. El noviazgo es también el lugar de la promesa, en el que un hombre y una mujer se ponen frente a frente, se exponen, con el fin de disminuir las distancias que todavía existen entre ellos, para que en el futuro puedan vivir juntos intensamente.

5. El noviazgo es un espacio para la confianza, porque esta ex-posición recíproca requiere un arriesgado adelantarse de uno antes que el otro en el darse a conocer, en presentarse, en revelarse secretas intenciones, en manifestarse gustos y aspiraciones, sometiéndose con discreción y verdad a la prueba del tiempo.

II. CARACTERÍSTICAS DEL NOVIAZGO

1. El diálogo sincero: el noviazgo es tiempo para hablarse. Este diálogo no significa sólo conversar, sino transmitir un mensaje al otro, que debe estar en actitud de escucha. Diálogo para cotejar ideales, problemas, intereses y proyectos futuros. Cada uno está obligado a mostrar el propio yo con sus virtudes y defectos; por tanto, debe ser un diálogo sincero y auténtico, sin esconder nada; la sinceridad es el terreno más seguro sobre el que los novios pueden afrontar legítimamente una reflexión sobre el amor y el matrimonio. La puesta en común de las intenciones constituye el primer patrimonio compartido, se presenta como la primera casa habitable y el lugar de la primera y sólida protección para los dos.Durante el noviazgo no debería haber secretos o argumentos prohibidos. Esta comunicación alimenta el vínculo entre los novios y facilita la maduración de la pareja misma. La falta de comunicación, en cambio, puede originar varios elementos negativos: carencias en la comprensión y en el entender al otro, en la confianza recíproca, en el entendimiento, en el mutuo escucharse, decepciones y malentendidos después de casarse. La comunicación no consiste en charlar, sino que comprende el intercambio sincero de experiencias de vida, gestos, silencios, promesas y sueños. Comunicación como posibilidad de aclarar las propias divergencias. Gracias a esta comunicación se logra superar el yo y el tú para participar del nosotros. Gracias al diálogo se debe llegar a un acuerdo sobre los argumentos personales (familia, trabajo, fe, salud, dinero, política). Gracias al diálogo, se supera la conflictividad que puede surgir. Ahora bien, tal comunicación debe ser gradual, es decir, puede ser contraproducente decirse todo de golpe; antes, hay que crear atmósfera de confianza, estima y afecto profundo y limpio, que ayude a aceptar incluso los aspectos más oscuros y problemáticos del otro.

2. Fidelidad a un compromiso definitivo: durante el noviazgo hay que educarse y prepararse para el compromiso definitivo con el matrimonio. El amor está ligado en forma indisoluble a la libertad, sigue sus vicisitudes, avances y retrocesos. No hay amor verdadero sin una libre decisión de amar. Por tanto, hablar sobre fidelidad es hablar sobre la libertad: puede elegir para "siempre" sólo quien es verdaderamente libre. La libertad no es un objeto que se recibe en herencia, sino una conquista progresiva, una maduración que no conoce pausas en ningún momento y que, a diferencia de la inconstancia y del capricho, crece realizando elecciones definitivas. Para que dos novios se adentren por el camino de la fidelidad tienen que vivir en la órbita del "nosotros", no en una relación de yuxtaposición (tú-yo). El nosotros crea una comunión, un darse recíproco, un comprenderse mutuamente, un saber reconstruir la relación, herida por un litigio o un mal entendido. Quien no sabe reconstruir no da garantías de fidelidad. La reconstrucción muchas veces toma la forma de perdón, esto es, de aceptación pronta y sin reservas. La opción por la fidelidad tiene su fundamento y su inquebrantable confianza en la fidelidad misma de Dios, que promete al hombre y a la mujer que se aman estar presente en la historia de su amor. La apuesta por la fidelidad conmueve y exalta el amor, abriéndole espacios nuevos en los cuales, con la ayuda de la gracia, el hombre puede avanzar a ir gustando la belleza del matrimonio.

3. Corrección amorosa: la corrección madura y amorosa nace del deseo de un amor mayor que una simple y pasiva aceptación del otro. La fidelidad, anteriormente explicada, es también disciplina y corrección. Pero un amor disciplinado no es un amor debilitado; al contrario, es un amor grande que no se resigna frente a los propios límites y a los del otro. Los conflictos y las correcciones mutuas, al ser iluminadas por el amor, se desarman por sí solos cuando no son reales; y en cambio se convierten en ocasión de crecimiento cuando se inspiran en motivos válidos.

4. Dejar un lugar para Dios: para dos novios cristianos, amar significa reservar un lugar para Dios en su amor. Un lugar reconocido intensamente como centro de agradecimiento expreso. Dios como el guardián de la fidelidad que ahora comienza. Cada uno de los novios ama la fe del otro, sabe que es una riqueza incalculable, sabe que es un apoyo, sabe que es una condición para que el amor crezca hasta el sacrificio de sí mismos. Dos novios cristianos aprenden a rezar juntos.


III. PELIGROS EN EL NOVIAZGO


1. Dejarse llevar de los sentimientos, sin ahondar en la esencia del amor que es respeto, comprensión, autonomía.

2. Reducir el noviazgo al sexo: jugar al sexo. Esto es un grandísimo problema que impide la maduración del noviazgo.

3. Convertir la convivencia en cosas superficiales sin nada de profundidad.


IV. MEDIOS PARA VIVIR EL NOVIAZGO

1. Oración

2. Sacramentos

3. Tener un guía espiritual para ir dando pasos según Dios


V. FRUTOS DE NOVIAZGO


Como es la primavera del amor, no podemos esperar los frutos sazonados y maduros, propios del matrimonio. No obstante, podemos enumerar unos frutos que saltan a la vista:

1. El primer fruto es el encuentro con otra persona, no con un objeto. Con otra persona que quiere construir su vida al lado tuyo, junto a ti, contigo. Con una persona digna de ser amada en sí misma y por sí misma. Con una persona que quiere unir el proyecto de su vida con el tuyo. Qué serio por tanto es el noviazgo, como para jugar a ser novios!
2. Inicio de un diálogo sereno, constructivo y fecundo, que les lleva a comprometer sus vidas en una empresa importantísima en sus vidas.
3. Inicio de una fogata que se expandirá y dará calor y luz a su alrededor, si cuidan para que nada ni nadie la apague.
4. Inicio de un compartir alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, esperanzas y proyectos, tiempo y gustos, paciencia y comprensión, alma y afectos.


Bibliografía: 1. IZQUIERDO Ciriaco, Educación para el amor, curso prematrimonial, ed. PS 1979.
2. CARBONNEAU P.E., Amor y libertad, ensayo de moral conyugal, ed. Herder, 1992 (6ª).
3. TROSSERO René J, El camino del noviazgo, una propuesta actual con los valores de siempre, ed. BONUM 1990 (2ª).
4. FERNÁNDEZ Javier, Somos novios, Pastoral prematrimonial, ed. Claretiana 1991.
5. ACCIÓN CATÓLICA DE MILÁN, Noviazgo, tiempo de gracia. Un itinerario educativo, ed. Paulinas, 1994
Autor: Padre Antonio Rivero L.C.

domingo, 17 de mayo de 2009

NO PIERDAS EL ÁNIMO


Vale la pena vivir... porque Dios nos ama, porque nos regala la vida cada día, porque somos sus hijos.

EL ánimo es alma y soplo. Alma o espíritu en cuanto es principio de la actividad humana. Perder el ánimo es perder la esencia de la vida. Hay un refrán que nos dice así:- " Si pierdes el dinero, no has perdido nada. Si pierdes el amor, has perdido algo. Si pierdes el ánimo, lo has perdido todo." Y es que por muchos reveses e infortunios que nos lleguen, todo se podrá resistir si no perdemos el ánimo. En nuestros días vemos muchas personas que están sumidas en una gran depresión y en esa gran depresión está la falta de ánimo. Son cuerpos que les falta la vida, todo les da igual, y se dejan morir lentamente porque el ánimo se les fue. Lo perdieron, alguna veces por causas muy justificadas: la pérdida de uno o varios seres queridos, una grave enfermedad y cosas tan fuertes que el ánimo ya no está dentro del cuerpo. Entró la tristeza, el abatimiento y el ánimo desapareció. Se ha perdido. Cuando perdemos algo valioso queremos poner un anuncio en el periódico. Queremos encontrarlo, queremos recuperarlo y anunciamos esta pérdida para ver si logramos encontrarlo. Pero el ánimo ¿dónde encontrarlo de nuevo?... Se nos acercan personas que nos quieren dar algo del que traen consigo, a veces lo logran, quizá por un rato, que ese espíritu nos aliente y nos reconforte pero luego, como no era nuestro propio ánimo, volvemos a quedar sumidos en la propia situación. Pero como cosa contraria también vemos personas y casos que aún en los peores momentos, en los más amargos trances, se conservan serenas con el ánimo aferrado a su propio dolor. Enfermos que llevan su pesada cruz dándonos un ejemplo de valentía y buen estado de ánimo. Personas minusválidas que no se dejan vencer por la adversidad de sus limitaciones. Todos las conocemos o sabemos de ellas y nos están brindando un ejemplo maravilloso con su alegría, su conformidad y su aceptación. Cuando atravesamos un momento difícil, una dura prueba, hemos de luchar por no perder el ánimo. Llorar, sentirse triste es cosa natural en ciertos momentos, pero el ánimo que nos da el Espíritu Santo está ahí diciéndonos que las cosas se van a arreglar, que siempre hay un "mañana" ... que hay que luchar por cambiar esa situación o problema.

Y ante estas borrascas que nos alcanzan en el caminar de nuestros días, pidamos a nuestro PADRE saber levantarnos como el Ave Fénix de las cenizas del dolor con el ánimo de saber que la vida vale la pena vivirla porque siempre hay quién nos necesita. Dios siempre tiene algo nuevo para nosotros cada día.

Animo Hermanos vale la pena vivir... porque Dios nos ama, porque somos sus hijos.